Armida era una mujer
simpática, pero con mucho genio, si alguien se le atravesaba era implacable con
él y no disimulaba sus sentimientos. Ella se relacionaba con un grupo de gente
bastante dispar, pero cuando el restaurante fue haciéndose conocido su grupo de
amigos giraba alrededor del Mandala, pues aunque solo abría por las noches le
ocupaba gran parte de su tiempo. Lo cierto es que aquellas personas de Calpe que
estaban en su círculo en los primeros años, más tarde quedaron diluidos por el
tiempo y no formaron parte de aquella pequeña familia que eran también sus
clientes, que puntualmente nos reuníamos el día de su cumpleaños en la fiesta
que hacía en el restaurante. En estas páginas del blog, además de contar
historias de nuestra amiga, vamos a compartir sus recetas de cocina, quizás podamos
experimentar con aquella exquisita comida, realizar los platos, hacer las fotos
de los mismos y publicarlas para que incluso aquellas personas que no la
conocieron puedan disfrutar también de su comida.


